Torre Norte de Santa Catalina

Población: Orceta
Provincia: Jaén
País: España
Coordenadas Geográficas: 38.309647 / -2.673048
Tipología: arquitectura militar


A una distancia aproximada de un kilómetro de la antigua alquería de Orcera (Jaén), en los llamados ‘Llanos de Santa Catalina’, sobre la cima de una suave loma, se sitúa la Torre Norte de Santa Catalina. Esta estructura en altura es una de las tres torres, aisladas y exentas, que aún se conservan en las cercanías de la villa jiennense. Dos de ellas son gemelas y la tercera es más ancha que las otras dos. La Torre Norte de Sta. Catalina es una de las torres gemelas y la más pequeña de las tres.

Las tres torres de Sta. Catalina forman parte de un articulado sistema de estructuras hispano-musulmanas, construidas durante el siglo XII, de las que aún se conservan más de cuarenta vestigios en el valle de los ríos Trujala, Hornos y Guadalimar. Un conjunto patrimonial que dibuja un excepcional paisaje antropizado en el interior de la Sierra de Segura, al Noreste de la provincia de Jaén. Se trata de un territorio que perteneció al ʿamal Šaqūra, antigua amelía o distrito andalusí perteneciente a la cora de Jaén y cuyo ámbito de influencia fueron las cuencas altas de los ríos Segura, Guadalimar y Guadalquivir. Este territorio serrano fue ocupado por los almorávides en el año 483/1091 y, posteriormente, por los almohades en el año 564/1169.

Las torres de Sta. Catalina son los vértices de un triángulo isósceles que van descendiendo en altitud. La Torre Norte se encuentra en el vértice central y tiene una altitud de 756,55 m.s.n.m. La Torre Sur es la que tiene mayor altitud (786,46 m.s.n.m.) y en el punto más bajo, cerca del río Orcera, se encuentra la Torre Ancha del Aguadero (726,52 m.s.n.m.), la más baja de las tres. Los lados del triángulo tienen las siguientes longitudes: 495 m entre Torre Sur y Torre Norte; entre la Torre Ancha del Aguadero y la Torre Norte hay 397 m y, por último, entre la Torre del Aguadero y la Torre Sur hay 811 m.

Es posible que estas tres torres exentas estuvieran estrechamente relacionadas con el sistema de irrigación vinculado al cercano embalse andalusí de la Albuhera cuya salida de aguas se encontraría a unos 1595 m de esta torre. Las aguas de este regadío posiblemente drenarían en el cauce del río Orcera, a través del arroyo de Claudio. La superficie de tierras irrigadas, vinculadas con la alquería de Orcera y a estas torres, tendría una extensión comprendida entre las 165 y 190 ha. También estarían vinculadas con la red de caminos, pecuarios y de transporte, que pasaban junto a ellas. Es de destacar que el trazado que sigue el Cordel de La Mancha, para subir a las tierras altas de Segura, transcurre paralelo al río Orcera pero cuando llega a este lugar se desvía de su directriz para pasar entre las torres Sur y Norte de Sta. Catalina. Parece bastante probable que el uso de estas torres, además del militar o defensivo, también pudo haber tenido un carácter agropecuario, pudiendo haber sido utilizadas como control de regadíos, elementos de comunicación, como troje, silo-almacén e incluso de control fiscal para el paso de rebaños hacia las tierras altas de la Sierra de Segura.

La Torre Norte se trata de una edificación monofásica construida en fábrica de tapia de hormigón de cal de muy buena calidad. Tiene una densidad real: 2,62 (gr/cm3); porosidad: 17,7% (habitualmente las fábricas históricas de tapia u hormigones de cal, tienen porosidades entre 30% y 50%, normalmente, son superiores al 35%). Los resultados obtenidos de los ensayos realizados en esta torre indican que la tapia de esta torre fue muy bien compactada. La consecuencia es su gran resistencia a la compresión que alcanza los 269 Kg/cm2 (26,9 N/mm2). Una circunstancia que, hasta el momento, la ha salvado del derrumbe y desmoronamiento.

Esta torre tiene una forma exterior tronco-piramidal y esta hueca en toda su altura, con la cara Sur aplomada y las otras tres inclinadas, lo que indica un replanteo previo y una intencionada colocación volcada de los tapiales exteriores conforme se van poniendo en altura para conseguir la inclinación deseada. El espesor de sus muros se va reduciendo a medida que se asciende. Los cajones de la tapia tienen una altura media de 0,76 m y estaban recubiertos con un fino revestimiento de calicostrado, del que quedan pocos restos visibles.

La torre está orientada en dirección Noroeste-Sureste, con una desviación antihoraria de unos 18º respecto al Norte Tiene unas dimensiones exteriores de 5,00 x 3,96 m (7 por 5 cajones de tapial). Debió de tener una altura total de unas 19 cajas de tapia (14,50 m); en la actualidad alcanza los 14,27 m. Sólo quedan restos de un merlón ubicado en la esquina Noroeste de la torre.

El nivel de ingreso original está situado a 7,18 m de altura. A partir de aquí tuvo tres niveles o habitaciones superpuestas, separadas entre sí por forjados de madera, hoy desaparecidos. Bajo el nivel de ingreso, dispone de un amplio espacio que podría haber estado dedicado a silo o almacén. La torre cuenta con dos grandes huecos de ingreso adintelados con madera, uno de ellos ubicado en la cara Sur, a la altura anteriormente descrita y el otro situado en la cara Este a una altura de 7,62 m. La existencia de dos grandes vanos en caras diferentes, previstos durante la construcción de la torre –como demuestra la presencia de dinteles de madera– podría indicar que servirían para introducir materiales o productos en el interior de la torre y un indicio de que estas torres también podrían haber tenido funciones agropecuarias.

La altura de acceso es imposible alcanzarla por medio de una escala móvil, debido al peso y dificultades de manejo que ello entrañaría. A partir del análisis estratigráfico se ha descubierto que la forma de subida era por medio de un sistema de plataformas o andamios anclados a la fábrica cada dos metros, lo que permitía que hubiera varias escaleras manejables fácilmente por una persona. Los mechinales pasantes que alojaban las ménsulas de sujeción de las plataformas fueron previstos en el momento de su construcción, ya que se encuentran encofrados con piedras que permiten meter y sacar con facilidad las ménsulas de madera soporte de las plataformas. Para equilibrar estas plataformas de acceso, pudieron estar contrapesadas en el interior con otros tableros que también servirían para descender por el interior de la torre.

Los análisis de C-14 realizados sobre testigos de madera procedentes de esta torre Norte indican una horquilla de tiempo comprendida entre los años 418/1027 y 620/1223. Los datos obtenidos en la datación de otros asentamientos cercanos como Torre Sur de Sta. Catalina, Peñolite, El Cardete, el Castillo en la Puerta de Segura, aportan un intervalo de fechas comprendida entre los años 408/1018 y 559/1164. A estas dataciones absolutas habría que sumar otros factores basados en dataciones relativas como la caracterización de la técnica constructiva empleada en las fábricas de tapial de hormigón de cal que, en este caso, es similar a la empleada por la arquitectura almohade en otros lugares de al-Andalus, tanto urbanos como rurales. Un ejemplo serían las fábricas del castillo de Burgalimar en Baños de la Encina (Jaén) similares a las de esta torre serrana. El conjunto de los resultados obtenidos hasta el momento permiten considerar estas construcciones como almohades, siempre manteniendo la correspondiente reserva hasta tanto no se realicen los imprescindibles estudios arqueológicos intensivos en este lugar.

Estas construcciones serranas giennenses podrían haber sido las precedentes de otras arquitecturas militares que los beréberes maṣmūdas provenientes del Atlas construyeron durante su avance peninsular hasta conquistar Valencia en el año 567/1172. Las torres de Morcillar y Llano de la Torre en la provincia de Albacete o las torres de Bofilla, Espioca, Godelleta y del Señor en la provincia de Valencia, son estructuras monofásicas, exentas y aisladas, con una morfología, dimensiones y técnica constructiva muy similar a estas dos torres gemelas de Sta. Catalina.

El estado de conservación de esta torre es muy precario en 2022. La construcción cercana de una balsa de regadío a finales de los años 90, ha afectado al terreno y provocado que la torre se abra en dos, manteniéndose en un equilibrio muy precario, con gran riesgo de desplome y desmoronamiento de la torre. Por encargo de la Delegación Provincial de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía se procedió a redactar un proyecto de consolidación de esta torre en enero de 2006. Un documento cuyos precios fueron actualizados en 2014 a petición de la Dirección General de Bienes Culturales y que, en 2022, todavía no ha sido ejecutado.

Sin embargo, el trabajo realizado en aquel momento sobre la torre, con motivo de la redacción del proyecto, sirvió de punto de partida para ampliar el conocimiento que se tenía sobre la misma, ampliando el estudio hasta llegar a analizar en profundidad hasta quince asentamientos, todos ellos con presencia de restos medievales. Una investigación que se acabó materializando en el #ProyectoSegura (HAR2014-53866-R), financiado por el Ministerio de Economía y Competitividad, que ha permitido extraer abundante información y datos imprescindibles para conocer mejor el conjunto de inmuebles hispano-musulmanes del valle de Segura, obteniendo resultados inéditos relativos a su cronología, tipología, morfología, sistemas constructivos e implantación en el territorio.

Santiago Quesada-García (Universidad de Sevilla)



Bibliografía:
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  • Quesada-García, S., El sistema de torres musulmanas de la Sierra de Segura. Una contribución al paisaje y el patrimonio rural de al-Andalus. #ProyectoSegura, Sevilla 2019.
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  • Quesada-García, S., García-Pulido, L. J., “El sistema de torres de origen medieval en el valle de Segura de la Sierra. La construcción de un paisaje”, Boletín. Instituto de Estudios Giennenses 212, (2015), 99-165.
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